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lunes, 3 de febrero de 2014

De Citas de Esas Tan Buenas que Tienes que Leer de Tanto en Tanto... (7)

Hablar simplemente de una serie de leyes siendo sustituidas por otras sin comprender el cumplimiento de los Pactos y la nueva naturaleza del creyente prometida raya la blasfemia de hacer de Jesús simplemente otro Moisés.
Ed Trefzger
Cierto, pues no en vano Dios anuncia la Buena Nueva de que el Nuevo Pacto será No como el Pacto que hice con sus padres, es decir, no un Pacto de obras sino uno de Gracia cuyo fruto son buenas obras.

miércoles, 29 de enero de 2014

De Citas de Esas Tan Buenas que Tienes que Leer de Tanto en Tanto... (6)

Porque si Platón viviese ahora y no esquivase mis preguntas, o más bien, si algún discípulo suyo, después de recibir de sus labios la enseñanza de la siguiente doctrina, conviene a saber:
Que la verdad no se capta con los ojos del cuerpo, sino con la mente purificada, y que toda alma con su posesión se hace dichosa y perfecta; que a su conocimiento nada se opone tanto como la corrupción de las costumbres y las falsas imágenes corpóreas.
Que mediante los sentidos externos se imprimen en nosotros, originadas del mundo sensible, y engendran diversas opiniones y errores.
Que, por lo mismo, ante todo se debe sanar el alma, para contemplar el ejemplar inmutable de las cosas y la belleza incorruptible, absolutamente igual a sí misma, inextensa en el espacio e invariable en el tiempo, sino siempre la misma e idéntica en todos sus aspectos (esa belleza, cuya existencia los hombres niegan, sin embargo de ser la verdadera y la más excelsa).
Que las demás cosas están sometidas al nacimiento y muerte, al perpetuo cambio y caducidad, y, con todo, en cuanto son, nos consta que han sido formadas por la verdad del Dios eterno, y, entre todas, sólo le ha sido dado al alma racional e intelectual el privilegio de contemplar su eternidad y de participar y embellecerse con ella y merecer la vida eterna.

Pero, sin embargo, ella, dejándose llagar por el amor y el dolor de las cosas pasajeras y deleznables y aficionada a las costumbres de la presente vida y a los sentidos del cuerpo, se desvanece en sus quiméricas fantasías, ridiculiza a los que afirman la existencia del mundo invisible, que trasciende la imaginación y es objeto de la inteligencia pura.

Supongamos, digo, que Platón persuade a su discípulo de tales enseñanzas y éste le pregunta:
¿Creeríais digno de los honores supremos al hombre excelente y divino que divulgase en los pueblos estas verdades, aunque no pudiesen comprenderlas, o si, habiendo quienes las pudiesen comprender, se conservasen inmunes de los errores del vulgo, sin dejarse arrastrar por la fuerza de la opinión pública?

Yo creo que Platón hubiera respondido que no hay hombre capaz de dar cima a semejante obra, a no ser que la omnipotencia y sabiduría de Dios escogiera 'a uno inmediatamente desde el alba de su existencia, sin pasarle por magisterio humano, y, después de formarle con una luz interior desde la cuna, le adornase con tanta gracia, y le robusteciese con tal firmeza, y le encumbrase a tanta majestad, que, despreciando cuanto los hombres malvados apetecen, y padeciendo todo cuanto para ellos es objeto de horror, y haciendo todo lo que ellos admiran, pudiera arrastrar a todo el mundo a una fe tan saludable con una atracción y fuerza irresistible.

Agustín de Hipona, De la Verdadera Religión
En otras palabras, el Evangelio de la Gracia de Dios...

sábado, 25 de enero de 2014

De Citas de Esas Tan Buenas que Tienes que Leer de Tanto en Tanto... (5)

El peligro está en que el mundo entre en el corazón.
El agua es útil para que navegue el barco, pero el peligro está en que el agua entre en el barco.
Por tanto, el peligro radica en que el mundo entre en el corazón.

Thomas Watson
Touché...

domingo, 19 de enero de 2014

De Citas de Esas Tan Buenas que Tienes que Leer de Tanto en Tanto... (4)

En su libro La Búsqueda de Dios, A.W. Tozer explica que todo lo que no sea conocer a Dios interna y personalmente, no es fe.
Fue el canónigo Holmes, de la India, quien allá por 1920, llamó la atención al carácter inferencial que tiene la fe de muchos hombres.
Para la mayoría de la gente Dios es una inferencia, no una realidad.

Es una deducción de evidencias que consideran adecuadas, pero El permanece descconocido para el individuo.
"Debe haber un Dios —dicen— por lo tanto, creemosen él."

Otros ni llegan siquiera a tanto. Conocen a Dios por lo que oyen hablar de él.
Nunca sehan preocupado de dilucidar el asunto por ellos mismos, y han puesto la creencia en Dios en elfondo de sus mentes, junto con otra variedad de conocimientos que tienen.
Para muchos otros, Dios no es más que un ideal, impersonificado como lo bueno, lo bello, lo verdadero, o lo consideran como el principio vital o el impulso creador del fenómeno de la existencia.

Las nociones acerca de Dios son muchas y variadas, y aquellos que las sustentan tienen todos una cosa en común: no conocen a Dios en una manera personal.
Ni siquiera se les ha ocurrido queesto pueda ser posible.
Aunque no niegan su existencia, no creen que sea posible conocerle comoa cualquier otra persona o cosa Los cristianos, por supuesto, van más allá de esto, a lo menos en teoría.

Su credo lesexige creer en la personalidad de Dios, y se les ha enseñado a orar:
"Padre nuestro que estás enlos cielos...

"Ahora bien, la personalidad y la paternidad de una persona, conllevan la idea deconocerle personalmente.
Esto lo admiten millones de cristianos, sin embargo. Dios no es más personal para ellos que para millones de no cristianos.
Viven tratando de amar un ideal y de ser fieles a un mero principio.

Contra toda esta nube de vaguedad e incertidumbre se destaca la clara luz de las Sagradas Escrituras que afirman que es posible conocer a Dios personalmente.
Una amante Personalidad domina toda la Biblia, caminando entre los árboles del huerto y respirando la fragancia de cada escenario.

Siempre está presente como persona viva, hablando, rogando, amando, trabajando, y manifestándose personalmente cuando quiera y donde quiera Su pueblo tiene la receptividad necesaria para recibir esa manifestación.

A. W. Tozer, La Búsqueda de Dios
Exacto, pues no debemos olvidar que una de las Promesas de Dios referentes a Su Nuevo Pacto no es otra que Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo:
Conoce a Yahwé... porque todos me conocerán
.

Y amén...

jueves, 16 de enero de 2014

De Citas de Esas Tan Buenas que Tienes que Leer de Tanto en Tanto... (3)

El espíritu del Evangelio es un espíritu universal, una benevolencia noble y no limitada a un grupo exclusivo, igual que nuestro Creador, no limitado a una parte de la humanidad exclusiva sobre el resto...
El hacer la maldad del hombre la causa de toda contienda y pelea con ellos es hacer de un pecado la causa de otro.

No podemos complacer más al Diablo que odiando a las personas bajo la apariencia de sentido del deber.

Jonathan Edwards, citado en el libro de George M. Marsden, Jonathan Edwards: A Life (New Haven, 2003)
Cierto, pues bajo la apariencia de la defensa de lo más Sagrado, muchos aprovechan para dar rienda suelta a lo más pecaminoso que todavía permanece en ellos, y se comportan así por una razón:

Es su pura naturaleza no regenerada.

domingo, 12 de enero de 2014

De Citas de Esas Tan Buenas que Tienes que Leer de Tanto en Tanto... (2)

No importa el hombre de quien se trate, si enseña de acuerdo a sus propios pensamientos y mente, su enseñanza es falsa.
Pero si te enseña de acuerdo a la Palabra de Dios, ya no es él quien te enseña a ti, sino Dios quien le enseña a él
.
Ulrico Zuinglio, o Huldrych Zwingli
Importante recordar que solo hay un Maestro: el Mesías de Dios que es Su Palabra.

martes, 7 de enero de 2014

De Citas de Esas Tan Buenas que Tienes que Leer de Tanto en Tanto... (1)

En lo que debería ser el primer segundo libro de cabecera de todo hermano, leo lo siguiente:
En qué consiste que, mandando el alma en sí misma, no se hace algunas veces lo que manda

¿De dónde nace este monstruoso desorden?, o ¿qué causa y razón puede haber para esto? Resplandezca sobre mí, Señor, vuestra misericordia, comunicándome algún rayo de luz con que se disminuyan las tinieblas oscurísimas de la ignorancia [...]

¿De dónde nace este monstruoso desorden?, ¿y cuál es la causa o principio de que suceda una cosa tan extraña?
Manda el alma al cuerpo, y al instante es obedecida; mándase el alma a sí misma, y halla resistencia.

Manda el alma que la mano se mueva, y con tanta facilidad es obedecida, que apenas se puede notar la diferencia que hay entre el mandamiento de la una y la ejecución de la otra, siendo así que el alma que manda es espíritu y la mano que obedece es cuerpo.
Manda el alma a sí misma que quiera alguna cosa y, no obstante que no hay distinción entre quien lo manda y quien lo ha de ejecutar y obedecer, no se hace ni ejecuta lo que ella manda.

Pues ¿de qué proviene este desorden monstruoso?, o ¿cómo sucede esto?
Manda el alma, repito, que ella misma quiera esto o aquello, y no lo mandaría si no lo quisiera; con todo eso no se hace lo que manda.
Pero el caso es que eso mismo que ella quiere, no acaba de quererlo entera y perfectamente, conque tampoco entera y perfectamente lo manda.
Porque en tanto lo manda, en cuanto lo quiere; y en tanto deja de hacerse lo que manda, en cuanto ella no lo quiere.
La voluntad es la que manda que haya voluntad de aquello que manda, y no que haya otra voluntad que sea distinta de ella, sino ella misma. Conque se conoce claramente que la voluntad que manda así, no es completa ni cabal; por eso no se hace lo que manda.
Porque si fuera la voluntad entera y perfecta no tendría que mandar querer, porque esta voluntad actual o este querer ya estaría hecho, ya lo habría.

Conque no es monstruosidad querer en parte y en parte no querer, sino que ésta es flaqueza y debilidad del alma, que por estar sobrecargada de su costumbre antigua no acaba de levantarse hacia donde la guía y eleva la verdad; así, tiene como dos voluntades, porque ninguna de ellas es total y perfecta; de modo que el ser que tiene la una es precisamente el ser que falta a la otra
.


Agustín de Hipona, Confesiones
Brutal...